Wyndham Clark se consagró campeón por segunda vez del U.S. Open que concluyó hoy en el Shinnecock Hills Golf Club con 276 golpes (-4) y uno de ventaja sobre Sam Burns. Emiliano Grillo concluyó 23º con 285 (+5).
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| Wyndham Clark, el festejo. |
Crea fama y échate a dormir. El pasado suele perseguir a los individuos mucho más allá de lo deseado por lo que siempre es buen momento para pensarlo dos veces antes de hacer o decir cosas. La buena semana de Clark en Shinnecock no pudo sustraerlo de la sombra que lo persigue desde Oakmont desde hace un año.
El campeón dominó de punta a punta con marcas de 64, 69, 70 y 73 y si bien con una producción de menor a mayor, la soberbia performance del primer día cuando arrancó seis menos y con cuatro de ventaja le permitió sostener la brecha que finalmente fue de uno para su segundo título en el Abierto de Estados Unidos después del conseguido tres años atrás y hoy los errores iniciales le obligaron a hilar fino en el hoyo final para no perder un nuevo golpe luego del bogey del (17) ya que en el Club House, Burns “hacía fuerza” por un nuevo yerro que no llegó y que le permitiese forzar un play-off.
El dominio de Clark hizo que cada vez hubiese menos público con el correr de las rondas ante la falta de una lucha que entusiasme y en la ronda final se acentuaron los abucheos, cada vez más estruendosos.
Wyndham Clark era el villano esta semana, y lo sabía. Ya fuera por la gran ventaja que el público quería reducir, por el empeño de Scottie Scheffler en conseguir el Grand Slam de su carrera o simplemente porque Clark no es del agrado de todos, la presencia del estadounidense se sintió como un visitante más. Cada par salvado en momentos cruciales era recibido con quejas. Cada golpe que salía del green era celebrado.
“La gente no fue amable”, dijo el caddie de Clark, Dave Pelekoudas, con una risita.
Clark absorbía cada aliento para Scheffler y fingía que era para él. Cada abucheo era un motivo para engreírse. Los abucheos significaban que estaba haciendo algo bien. Si seguía con su estrategia, se verían obligados a reconocerlo cuando todo terminara.
Para que quede claro: Clark entendía el juego. El camino hacia su segundo Abierto de Estados Unidos fue difícil. Hace un año, esta misma semana, abandonó Oakmont “en ruinas” tras uno de los momentos más oscuros de su vida. Un momento que él mismo provocó. Se aisló durante días, desanimado consigo mismo y con su juego. Desde luego, no se lo esperaba. Que esté aquí ahora es prueba de un esfuerzo consciente por mejorar, dentro y fuera del campo.
“Se lavó el cerebro a sí mismo”, dijo Julie Elion, la psicóloga deportiva de Clark. “Es admirable saber que hay paz interior en él y una fuerza de voluntad admirable”, agregó.
UNA GRAN VENTAJA QUE NO FUE TAL
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| Wyndham Clark, el desahogo. |
La gran ventaja de seis golpes con que arrancó los 18 hoyos finales se fueron consumiendo poco a poco y sus tres bogeys en siete hoyos contra tres birdies de Burns -que salió cuatro grupos antes- en igual cantidad de hoyos allanó tempranamente lo que poco más de una hora antes era casi imposible teniendo en cuenta el soberbio andar del líder en los 54 hoyos anteriores, pero golf es golf y siempre lo seguirá siendo.
Después de ocho hoyos ambos lideraban la prueba con cuatro bajo el par, pero Sam cerró la ida con bogey y si bien el dominador del leaderboard volvió a separarse por dos gracias al birdie del (10), otro bogey en el (13) achicó la brecha hasta que el birdie del par cinco del (16) empleando dos putts desde 16 metros le dio otra vez dos de ventaja ya que Burns finalizó bogey-birdie-par-par y a pesar de que el bogey del (17) empleando tres putts redujo la brecha a la mínima expresión, en el hoyo final y después de fallar levemente el golpe de salida al rough con el segundo puso la pelota en el green y desde la misma distancia que en el par cinco anterior realizó dos putts para par y ganar por uno.
El campeón se quedó con una recompensa de 4.5 millones de dólares y su victoria lo proyectará al cuarto lugar de la FedEx.
Tom Kim, que finalizó en el par concluyó tercero con (-1) siendo estos tres los únicos competidores del field que le pudieron ganar a la cancha.
GRILLO NO PUDO REPETIR
Emiliano Grillo estuvo lejos de repetir la gran performance de la víspera, de hecho terminó con su ronda más alta y con parciales de 73, 70, 67 y 75 impactos concluyó 23º.
A pesar de arrancar con bogey el chaqueño logró una buena recuperación con los birdies de los hoyos 5 y 6 que lo dejaban uno bajo el par para el torneo y metido de lleno en la pelea, pero esto fue lo último que realizó ya que en el siguiente hoyo no pudo hacer approach y putt desde el búnker fallando el par desde un metro y medio al que le sucedió otro yerro similar en el (8) errando otra vez desde la trampa de arena.
En los nueve hoyos finales Emiliano arrancó bogey-bogey y estos cuatro golpes perdidos en apenas cinco hoyos promediando la ronda fueron determinantes en su posición final cerrando con otros dos errores (14 y 16) y en el primero con tres putts.
Joaquín Niemann dejó con la incógnita a todos por saber que chileno fue el verdadero ya que cerró el torneo con 78, 65, 72 y 66 golpes para clasificar séptimo con uno bajo el par, aunque está clarísimo que apenas un hoyo privó al trasandino de ser el campeón, el fatídico par cuatro del hoyo 6 del primer día cuando realizó un quíntuple bogey y que terminaron siendo siete los golpes perdidos al imponérsele una multa por conducta inapropiada al arrojar el palo contra el suelo, siete golpes que de haberlos obviado hoy lo hubiesen consagrado campeón con seis bajo el par y dos de ventaja.
• Backswing
























